¿Me puedo negar a llevar a mis hijos a clase por temor al contagio COVID19?

A una semana para la vuelta al cole en un momento donde los contagios por COVID19 suben incesantemente, son muchos los padres que ven un gran riesgo llevar a sus hijos al colegio. ¿ Pero puede un progenitor a negarse a llevar a su hijo a la escuela? ¿ Qué puede ocurrir si no lo lleva? Te contamos todo en este artículo.



La pandemia ha provocado que la vuelta a las aulas esté repleta de incógnitas.


Muchas de esas familias tienen miedo por el contacto que tendrán unos niños con otro en el colegio y las limitaciones de físicas de los profesores para poder asumir la responsabilidad de impartir clases y al mismo tiempo controlar que las medidas sanitarias se cumplan por parte de los niños.


Son muchas las paradojas que se han planteado totalmente contradictorias:

  • Por qué van a estar una veintena de niños en un aula si las autoridades sanitarias desaconsejan reuniones de más de 10 personas en otros ámbitos.

  • La utilización de aseos para tantos niños que no van a desinfectar cada vez que entre un niño al baño.

  • Si las clases van a ser realmente productivas y por lo tanto, va a merece la pena asumir ese riesgo, si va a tener que tomarse la temperatura a todos los niños a la entrada, van a tener que ir al baño a lavarse las manos, luego van a tener que tener un protocolo muy estricto y el profesor va a tener que estar pendiente que se cumpla, cómo se va a hacer en el recreo o las asignaturas como educación física donde el contacto y el compartir material es inevitable.


Por ese motivo, los padres se plantean no llevar a sus hijos a clase por miedo al contagio y que este se traslade a personas vulnerables del ámbito familiar.



¿Por qué los padres no se pueden negar a llevar a su hijo al aula?


La educación es obligatoria entre los alumnos de edades comprendidas entre los 6 y 16 años” porque en nuestro país no está regulada la educación en casa ( conocido también como Home Schooling)y la escolarización presencial es un deber y a la vez un derecho pensado para acabar con las desigualdades. Esto quiere decir que las familias que decidan no llevar a sus hijos en edad escolar a clase podrían tener problemas legales. No obstante, este rango dejaría fuera a los niños de entre 3 y 6 años, los que cursan Educación Infantil, ya que las familias no están obligadas a inscribirlos en un centro educativo.


El protocolo de absentismo escolar de la Comunidad de Madrid (cada comunidad tiene su protocolo), estarán «haciendo dejación de las responsabilidades que les son inherentes». El centro escolar tiene obligación, una vez detectada absentismo escolar informar a Servicios Sociales cuando los estudiantes falten injustificadamente a al menos el 20 % de las clases (si faltan el 20% del mes),y, si no hay respuesta por parte de la familia, se hará una valoración e intervención. Si sigue sin existir respuesta por parte de la familia, entonces se derivaría a la dirección general de la Familia y el Menor»,cuyas consecuencias te las explicamos en el siguiente apartado.


Pero queríamos concluir a la pregunta del enunciado, que un tutor no tiene potestad de elegir si llevar o no al niño al colegio, aunque sea por razones de salud. Si las autoridades decretan que se han establecido medidas de seguridad, aunque estas no puedan garantizar riesgo 0, un tutor no podrá negarse a llevar a su hijo al colegio ya que es una obligación legal .


¿Cuáles son las consecuencias de no escolarizar al niño o negarse a llevarlo al colegio?


Ascensión Martín, magistrada en la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de la Murcia y portavoz nacional de Juezas y Jueces para la Democracia, explica en declaraciones a La Opinión de Murcia que "los padres tienen la obligación de llevar a sus hijos a recibir una educación". Por eso, aquellos que fomenten en absentismo escolar se enfrentan a penas de cárcel, multas y en el peor de los casos, a la pérdida de la patria potestad.


Es el Código Penal el que recoge el incumplimiento de la obligación de escolarizar a los niños conlleva prisión de tres a seis meses.


Aunque algunas fuentes del sistema judicial, indican que ,con la situación actual, llegar a ese extremo sería más complicado, pues para que prospere uno de estos procesos se requiere que el absentismo sea prolongado y considerado como una afrenta directa y sin motivos justificados a la autoridad educativa. Aquí se plantea un tema de salud, por lo que los jueces, añaden estas mismas fuentes, no lo van a tener tan claro como antes si se les presenta una causa por este motivo. Y más si esas familias pueden probar que las medidas de seguridad implantadas en el centro no garantizan una protección a contagios por coronavirus. Y la realidad es que ninguna escuela o instituto estaría en condiciones, en estos momentos, de asegurar que el riesgo de infección en su